Análisis semanal: 13 de abril

0
318

La doble crisis por la que atraviesa el país –de salud y económica–, ha dejado en la mesa de debate temas muy interesante. Uno de ellos tiene que ver con el modelo de país que tiene en la cabeza el presidente López Obrador. Durante su campaña –de 2006 a 2018– recorrió prácticamente todos los municipios del país, pero visitando zonas con población de escasos recursos, nada de visitar hogares de clase media o alta. Sus interlocutores –casi todos puestos a modo por la estructura partidista que lo acompañó–, lo hicieron convencerse de que su concepto de que se necesitaba acabar con la pobreza y atender exclusivamente a los pobres era la correcta.

El resultado lo vemos hoy en día ante el nulo crecimiento económico que vivimos y la pérdida de empleos por el cierre o quiebra de empresas.

López Obrador insiste en generalizar a los empresarios, señalando que son una minoría rapaz y que no habrá rescate como en el pasado, a pesar de que varios de los que entrarían en esta definición –Romo, Bonilla, Lomelí, Salinas Pliego– son parte de su gobierno.

Recorrer el país en las condiciones en las que lo hizo López Obrador no representó un aprendizaje de cómo viven los mexicanos, sino una manera de reafirmar las convicciones ideológicas que traía desde años atrás, por lo que no debemos sorprendernos de que ante la crisis que se vive su respuesta sea dar más dinero a sus pobres, aunque eso en realidad no los saque de la pobreza que dice tanto combatir.

Pura contradicción en alguien que no conoció al país en realidad.

La imagen de la semana

La propuesta económica de un usuario de redes sociales.

El meme de la semana

Conspiracy Theory

La crisis económica y de salud es inocultable, pero para el presidente López Obrador no sólo es transitoria, sino un anillo al dedo para su proyecto de transformación.

El problema es que para sus defensores esto representa no sólo un trabajo que implica horas extra, sino una búsqueda incesante de argumentos para justificar algo en lo que en muchas ocasiones no están de acuerdo.

Para Gibrán Ramírez, se podrían permitir inversiones privadas en el campo de energía, cuando antes había dicho que eso no era recomendable. Quienes defendían antes el Estado laico, ahora tienen que justificar la mañanera en la que utilizó una presentación de Power Point con frases del Papa Francisco, como fue el caso de Abraham Mendieta.

Ante los escasos anuncios de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas, la senadora Citlali Hernández preguntó “¿qué querían escuchar?”, retando y provocando a una audiencia en redes sociales que muestra decepción ante tanta cerrazón.

Pero el reconocimiento a la ocurrencia de la semana se lo lleva el usuario Bryan García Hernández, quien propuso elevar el ISR a 40% para quienes ganan más de 8 mil pesos, ISR de 60% a las empresas y “carsel” (sic) a quienes despidan a empleados.

@CronicadePoder