Insultante

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En ocasiones no sé en verdad de qué y para qué sirve la tecnología cuando nos referimos a servicios de asistencia o incluso de emergencia. En estos difíciles días en donde casi todo está cerrado y algunas dependencias, instituciones o comercios con operaciones parciales, cuando los hospitales están saturados, resulta que de nada sirve la telefonía e incluso las páginas habilitadas para uso a través de la computadora.

De hecho, cotidianamente, ya no hay asistencia personal, HUMANA, toda vez que llamamos por teléfono, digamos a un banco o a una empresa de telefonía, por citar dos ejemplos. Contesta una voz mecánica, fría, ¡es una grabación! Primero ofrece toda la información de la empresa, habla de sus servicios, ofrece otros, de su publicidad y luego de un par de minutos presenta una serie de alternativas acompañadas de números para ser atendidos.

Si es robo de tarjeta marque uno, si es servicios especializados marque dos, si desea saber cobros o adeudos marque tres, si quiere cambiar de número marque cinco, si desea que lo atienda un ejecutivo espere en la línea o marque cero. A cualquier opción tenemos que esperar por largo rato acompañados por una musiquita interrumpida por “todos nuestros ejecutivos están ocupados, en breve le atenderemos” y pueden pasar hasta 20 minutos.

Si tenemos suerte y no se corta la línea contesta un empleado para pedir todos los datos personales y claves existentes para podernos escuchar, al cumplir los requisitos se procede a tratar el tema pero viene la sorpresa, “disculpe usted tengo que transferirlo con otro compañero” y así, otra vez la musiquita para luego escuchar una grabación, otra, que indica “su tiempo ya transcurrió, gracias por llamar” y zas cortan la comunicación. Pues esto está sucediendo en estos momentos de emergencia. Uno opta por abrir la pagina en la computadora de una sucursal bancaria, digamos Scotiabank (tomado al azar para el ejercicio), y no hay absolutamente ninguna indicación de qué sucursales están operando y con qué horarios, dan un teléfono y sucede lo que le comentaba líneas arriba, inténtelo. Solo dos opciones, robo de tarjetas (1) y servicios (2).

Para servicios piden todos los dígitos de la cuenta o de la tarjeta de crédito, uno procede a servicios y nos indican que no hay ejecutivos disponibles, al marcar entonces el 1, robo de tarjetas, la grabación indica que no está habilitada la opción, dan las gracias y cuelgan.

Pero lo grave es que independientemente de la urgencia de disponer de NUESTRO dinero, está la desesperación de que algún humano, el que sea, conteste cuando hay un accidente, un incendio, un asalto, un asesinato, un enfermo… intente usted que le resuelvan en una empresa telefónica el abuso, sin autorización, de cambio de “portabilidad de línea” que en pocas palabras es un robo de servicio contratado.

Y no se diga si está usted perdiendo un vuelo o su transporte terrestre no llegó de acuerdo a lo pactado. Usted está obligado a brindarles toda, toda la información, cuando se supone ellos deben de tenerla integrada en sus sistemas de computo. Bajo esto uno se pregunta, para qué presumen ser líderes en atención al consumidor o usuario si sus páginas en internet no funcionan, no solucionan nada y han elegido esa tonta manera de que una grabadora se “entienda” con una persona que desea ser escuchada para resolver su problema.

Es francamente insultante.