Liderazgos fallidos

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La ineptitud de liderazgos de varios gobiernos es la responsable directa de que la pandemia de coronavirus que ya afecta al mundo entero se haya vuelto crítica, provocando más muertes y una crisis económica mundial de dimensiones inimaginables, de la que apenas tenemos los primeros indicios.

No es casualidad que los líderes populistas de Estados Unidos, Italia, España, Brasil y México adopten posturas que no enfrentan el problema con el vigor y la rapidez que hubieran sido necesarios para impedir o al menos lentificar el proceso de contagio, y alistar sus sistemas de salud para atender la epidemia.

Ello se debe a que la especialidad de los populistas es vivir en una realidad aparte que no tiene nada que ver con lo que sucede, lo que tiene el trágico efecto que sus respectivas curvas del número de afectados crecen con gran velocidad y EU, Italia y España ya son los primeros lugares.

Hace apenas un mes Donald Trump presumía que sólo había 15 casos “que se evaporarían en un par de días,” cuando hoy tienen 190 mil y más de 4,100 muertos. Con similares desplantes de sus líderes, hoy Italia tiene 106 mil casos y 12,500 muertos, y España, 102,136 casos y 9,053 muertos.

La debacle económica que se avecina, que era perfectamente previsible, también se soslayó, y fue sólo en los últimos días que se empezaron a tomar medidas más serias para enfrentarla, que en el caso de EU, y en buena medida por presión del Congreso, es un presupuesto de emergencia de más del 10% del PIB.

En Brasil y México se ha actuado tarde y mal. El presidente Bolsonaro se refirió al Covid 19 como un “estornudito” que no tenía la menor importancia, pero ya sufre de 5,868 contagiados y 203 muertos, mientras que el presidente de México sigue viajando por todo el país abrazando a sus adeptos.

El hecho que en México haya sólo mil 215 casos reportados y 29 muertes, se debe a una abismal política de no hacer las pruebas indispensables aún a quienes muestran síntomas típicos, pues así se minimiza el problema, con el adagio mágico que México es distinto y que su “sólida estructura familiar es la mejor herramienta de salud pública”, AMLO dixit.

Para enfrentar la crisis económica inminente, Brasil, que tiene un avezado ministro de Hacienda, anunció un paquete de gasto de 30 mil millones de dólares para evitar daños mayores a empresas industriales y agrícolas, que son los principales creadoras de riqueza y fuentes esenciales del empleo.

Mientras tanto, en México no se ha adoptado nada coherente, pero el presidente insiste en que no habrá rescates a empresas y bancos, “prácticas neoliberales del pasado,” que no se postpondrá la fecha para pagar impuestos y que se darán “apoyos” a los más pobres y a pequeñas empresas, pero no dijo cuándo o cómo.

La situación de México se verá agravada por el colapso de la inversión extranjera, la mayor descalificación de la deuda soberana, la caída en el consumo domestico y en la exportaciones, demandas laborales de EU y el desplome del turismo…, “pero aquí no pasa nada”.