Coronavirus aterró sin distinción en la Cámara de Diputados…

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DR. HUGO LÓPEZ-GATELL, PERSECUTOR DEL CORONAVIRUS:

+El amor es una epidemia que se acaba con el tiempo. Joaquín Sabina

CIUDAD DE MÉXICO.- El pasado miércoles 18, la crisis del coronavirus inundó la Cámara de Diputados y aceleró, como pocas veces en tan escaso tiempo, las inquinas, igual personales que políticas, entre sus habitantes en general, porque abarcó desde el salón de Plenos hasta las oficinas sindicales.

El gran apedreado de la sesión fue Mario Delgado, el coordinador de la bancada de MORENA y líder de la 4T en la Cámara baja, tan pronto como corrió la voz de que el bajacaliforniano Jorge Alcibíades García, del Movimiento Ciudadano, entraba al salón de la fama como el primer legislador de nariz fluyente, garganta ronca, cuerpo adolorido y temperatura elevada que pidió permiso de volver a su morada capitalina.

La indignación contra Delgado se apoyó en que desde el inicio de la crisis y la certeza de que sin dudas llegaría al recinto diputadil se le insistió en que suspendiera las actividades totales en San Lázaro…

“Pero Mario se aferró a no cerrar la Cámara, costara lo que constara, ‘para no dar una señal de alarma’ -acusaron los diputados de oposición y hasta algunos morenistas que también habían sugerido el paro total-, pero Mario respondió, bajita la voz, que era una instrucción presidencial para no generar alarma ni caer en el juego de los conservadores; y porque además urgía aprobar la reforma a la reelección de legisladores, cuyo plazo de solución  concluirá el 31 de mayo que ya, por cierto, el Senado había dejado sin discutir.

Y como buenos activistas que son, los diputados desataron  la histeria por su colega contagiado, que había tenido contacto con casi todos porque estuvo ocho horas codo a codo con sus 499 compañeros del Pleno.

Pero lo más indignante para la comunidad de San Lázaro, fue que el jueves 19, cuando por fin se decretó la suspensión de sesiones y “para no contrariar la orden presidencial, Mario Delgado ordenó que incluso los empleados y trabajadores de la Cámara continuaran sus labores, con excepción de adultos mayores y enfermos crónicos y ahí fue cuando  el sindicato de la Cámara entró en acción y decidió no exponer a sus agremiados, autorizándolos a no asistir a laborar y a las autoridades de la Cámara solo les quedó exentar a los sindicalizados, pero no a todos los demás empleados, que resultaron discriminados y dejados a la suerte que les deparara el coronavirus…

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