Diario del año del coronavirus, 30 de marzo

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Domingo 29 de marzo, 2020.

Ya le cayó el veinte al presidente de la república. Y ha tenido que cambiar su discurso, aunque sus comportamientos sigan igual: llama al confinamiento, pero él sigue saliendo y saludando y contactando y socializando y negando sus propias argumentaciones.

En el sitio www.elespanol.com su director Pedro J. Ramírez publica un análisis de reclamación por la actitud del presiente Pedro Sánchez de tardar en reaccionar. Y por la dimensión de la crisis en ese país –el número dos en daños–, propone un gobierno de concentración nacional porque la alianza PSOE-Podemos no está respondiendo a las expectativas.

La argumentación se basa en que la pandemia ya rebasó los márgenes de acción de dos partidos y necesita todo el espectro nacional. Y porque de lo que se haga ahora de manera conjunta se va a poder tener un escenario de lo que llegará después del tsunami de la infección.

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El México que justificó el voto por López Obrador ya no existe. Ni existirá. La gran pregunta es sencilla: ¿estará López Obrador dispuesto a modificar todo su enfoque para el México después del coronavirus? Se trata, nada menos y con seriedad, de redefinir el proyecto de nación, el modelo de desarrollo y el consenso nacional.

Nada más.

Nada menos.

El país necesitará de un liderazgo plural, nacional, sin exclusiones, sin polarizaciones, sin fifíes, sin conservadores, sin falsos progresismos.

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Por lo pronto, desde ahora, se debe prever un gobierno de alianza nacional, con el presidente como el coordinador general. Y de composición de todos los sectores, sobre todo de los funcionarios y técnicos que tienen clara la pandemia y sus salidas.

Viene un mes de confinamiento, ojalá fuera total, el gobierno prevé del 30% y lo ideal sería del 75%.

No será posible.

¿Entonces?

Es la gran pregunta.

La pandemia necesita de otro enfoque presidencial, no el que a todo lo califica como una provocación.

En la conferencia del sábado en la noche se vio a Marcelo Ebrard, a quien le tocó la crisis de H1N1 como jefe de gobierno del entonces DF, pero ahora se vio apagado, marginal, sin proyectar su arrogancia que al gobierno le pudiera ayudar cuando menos en imagen proyectada.

En El País se publica hoy domingo una crónica de las horas de crisis del presidente Pedro Sánchez, atrapado en su propia arrogancia, las presiones de la oposición y las circunstancias fuera de control, para mostrar un políticorebasado por la crisis.

Domingo tenso, se vienen para México y su ciudad capital las horas más duras, la tontería de muchas personas que salen a las calles a desafiar a la vida. Serán cuando menos de tres a cinco semanas.

Lo que va a definir los días que vienen es el comportamiento presidencial: o asume el desafío de la pandemia o sigue igual y le quita credibilidad a su gabinete.