Análisis semanal: 23 de marzo

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La actual coyuntura que enfrentamos como país conduce a una situación que parece inevitable: una crisis económica. Estados Unidos, de cuya economía dependen la nuestra, se encamina a una desaceleración; el coronavirus ha afectado a las principales economías del planeta, en especial a China que se había convertido en un motor para el crecimiento mundial; y si a este escenario le sumamos las cuestionables decisiones del gobierno de López Obrador en la materia, la conclusión es que estamos a la puerta de una recesión.

Y es que destinar recursos a una empresa que sólo arroja pérdidas, como es el caso de Pemex, priorizar los programas clientelares –por más disfraz de sociales que les quieran dar– en lugar de una inversión productiva, el alejamiento que se ha tenido con el sector privado luego de decisiones como la cancelación del aeropuerto en Texcoco, son algunos botones de muestra que explican porqué estamos como estamos.

Otro problema es que no se ve algún intento para corregir el rumbo, pues ante las señales de que la recesión ya está tocando la puerta del país, el presidente insiste en su discurso de que todo marcha bien, de que vamos a crecer y que estamos en el mejor de los mundos.

Pero ya saben lo que ha sucedido con sus promesas, en especial las que se relacionan con el crecimiento económico, ninguna de las cuales se ha cumplido, en buena medida por las decisiones que ha tomado convirtiéndose en su peor enemigo.

La imagen de la semana

Hay que aprovechar la coyuntura.

 

El meme de la semana

Conspiracy Theory

Quizá no comprendemos a cabalidad lo que hay detrás de una declaración como la que recientemente hizo el presidente. Quizá no valoramos el poder de la fe o de una estampa religiosa, en especial en un escenario como el actual en el que varios países han cerrados sus fronteras ante la emergencia que representa el coronavirus, además de la amenaza de una crisis económica en puerta.

Tampoco comprendemos que todas las críticas que se hacen provienen de chayoteros que sólo buscan lastimar el exitoso paso de nuestro presidente y el cambio que representa, aunque las cifras en ámbitos como la seguridad pública o el crecimiento económico indiquen otra cosa.

Tal vez no lo sabemos, pero como la fe mueve montañas, más un escapulario, la pandemia actual no nos afectará porque somos un pueblo rico en cultura y tradiciones, por lo que hay que reducir los espacios a la ciencia como ya se hizo en el Conacyt.

Quizá es tiempo de pensar que rayos pasaba por la cabeza de 30 millones de mexicanos que votaron por alguien que antepone su fe a las necesidades del país.