Mujeres de colores: drástico preámbulo

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María Elena Ruiz Cruz

Desde mi claustro: videos y fotografías del 8 de marzo 2020, todas unidas en contra de los feminicidios y diferentes formas de violencia en contra de las mujeres.

En la marcha hubo pañoletas de varios colores. Las moradas superaron a las verdes, a las rosas, a las negras, a las rojas, a las blancas y a las sin color. No sorprende la ausencia de asociaciones feministas que han sido aliadas, asesoras o colaboradoras de gobiernos pasados: su color se ha vuelto indefinido. 

En un primer momento, la convocatoria tomó por sorpresa hasta a la secretaria de Gobernación, supuestamente “la mujer más poderosa” que ha tenido México en sus historias de gobierno, quien declaró que se uniría a las protestas, para luego echarse para atrás. Por las varias ideologías de los contingentes, incluidas mujeres que no la tienen clara (porque están surgiendo nuevas formas de pensar, y no por inconscientes), no se adhirió a ningún color. Su participación, además de su proclama sobre acciones gubernamentales, fue aportar al discurso presidencial los datos históricos sobre las primeras mujeres que tuvieron acceso a educación superior, los mismos datos que se han escuchado desde hace varios sexenios en voz de los entonces presidentes porque han sido aportados por las mismas mujeres. Y si bien el año pasado encabezó, con pañoleta violeta, una marcha con “más de 7 mil mujeres de diferentes organizaciones campesinas”, este año no pudo —o no quiso, o la coaccionaron— con las miles de miles de mujeres que protestaron. Las movilizaciones, incluidas la inmóvil, se le salieron de las manos. Sobre las protestas feministas de este marzo 2020, llegó a declarar que hay mujeres “que nunca han sido feministas” —como ella, dijo— que “hoy están por supuesto, subiéndose a la ola”. ¿Creerá que “su” feminismo es el único? ¿Por qué no sumarse a los reclamos de la mayoría de mujeres? Las mujeres somos la ola porque así lo queremos, libres, de forma independiente o en grupo, voluntades positivas que gritan un reclamo común. El feminismo de antaño no ha dado los resultados esperados: se caracterizó por ser excluyente y cerrado, dadas sus raíces históricas pro priistas y su integración con y en los gobiernos en su etapa neoliberal. Este año, izquierdas, centros y derechas superaron a la paradójica izquierda centrista-neoliberal que encabeza en la gobernación una mujer, aquella que en teoría supera en poder al resto del gabinete masculino. Nuestra súper mujer dejó de serlo: perdió liderazgo al adherirse a la postura presidencial que afirma que las movilizaciones son organizadas por los conservadores. 

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En consecuencia, el Ni una más, parte del título del informe 2007 de la ONU-CEPAL, fue rebasado. En el presente, en el plano político internacional controlado que son las Naciones Unidas, la presencia de las jóvenes feministas mexicanas, y de todas en general, ha sido relegada. Gobernación y Relaciones Exteriores parece que van con diferentes agendas. Este 2020 se llevará a cabo el Foro Generación Igualdad, convocado por ONU Mujeres en colaboración con los gobiernos de Francia y México. Dará inicio en México el 7 y 8 de mayo y finalizará en París del 7 al 10 de julio 2020. 

En los grupos organizadores sólo hay una mexicana: Alina Ixchel Vallejo Galeana —quien fue integrante suplente en el Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México 2019 por la alcaldía Cuauhtémoc y ha sido miembro suplente del Consejo Consultivo del Gobierno de la Ciudad de México— forma parte de los 30 líderes jóvenes del “Beijing+25 Youth Task Force” del Foro. Y si bien este foro se centra en la sociedad civil, ni en el Grupo Central del Foro Generación Igualdad, ni en el Grupo Asesor de la Sociedad Civil del Grupo Central, ni en el Grupo de Liderazgo y Planificación Estratégica de la Sociedad Civil figura una mexicana. 

A las feministas interesadas en participar en el Foro Generación Igualdad, las invito a leer el Anuncio de los temas de las Coaliciones para la Acción para que puedan presentar “acciones concretas, ambiciosas, y de ejecución inmediata para el período 2020-2025, a fin de lograr un efecto tangible sobre la igualdad de género y los derechos humanos de las niñas y las mujeres”. Habrá financiamientos. ¿Cómo va este asunto, señor Ebrard? 

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El color violeta, que es morado claro, lo utilizaron las agrupaciones convocadas a la marcha por la Asamblea Feminista Juntas y Organizadas (con la Asamblea Feminista Autónoma e Independiente AFAI, la Asamblea Feminista Metropolitana AFM y la Coordinación 8M Independientes), grupos que, ya en la marcha, utilizaron también otros colores y que contaron con participación masculina y trans. El cartel-convocatoria violeta señala las agrupaciones, organizaciones políticas y asociaciones sindicales que respondieron, entre ellas la Asociación Representativa de Trabajadores de la Secretaría de Cultura 22 INBAL, la Asociación Sindical de Trabajadores del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México, la Red de Trabajadoras de la Educación del SNTE, la Agrupación Magisterial Nuestra Clase, el Movimiento al Socialismo MAS Mujeres, el Sindicato de la Unión de Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior SUTIEMS, el Sindicato Independiente de Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior SITIEMS, el Sindicato Mexicano de Electricistas SME, el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana STRM, el Sindicato de Trabajadores de la UNAM, el Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores Académic@s de la UNAM, el Sindicato de Trabajadores del Transporte de Pasajeros STTP, el Sindicato Democrático Independiente de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo SDITSTC, la Unión General de Trabajadores de México UGTM (que marcharon con camisetas y banderas rojas con su escudo), la Unión Nacional de Trabajadores UNT, la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas A.C., el Movimiento de los Trabajadores Socialistas, la Nueva Central de Trabajadores, el Sindicato Unión de Trabajadores del PRD, la Coordinadora Socialista Revolucionaria, el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores PRT, el Colectivo Igualdad de Género la Nueva Central de Trabajadores (NCT), las Jornaleras Agrícolas del Valle de San Quintín, las Constituyentes CDMX Feministas (pantalones negros, playeras moradas y pañoletas verdes pro aborto), la Asamblea de Barrios Proyecto Democrático de Vida Digna A.C., así como varias agrupaciones feministas: Marea Verde México (pañoletas verdes en su mayoría, o violetas o moradas), Me Too México, Ni una Menos de varios lugares, Observatorio Ciudadano Nacional del Femicidio, Rosas Rojas, la internacional Pan y Rosas, la Red de Mujeres Lúcidas. Cine Fotografía y Artes, las Cineastas Unidas, la Red de Feministas Descoloniales y Académicas Independientes, el Comité Feminista UAM, la Asamblea de Profesores de Asignatura de la UACM, las feministas del posgrado de los DDHH de la UACM, el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical A.C., las Hackfeministas, la Colectiva Flores del Desierto, la Colectiva Oleaje, el Terremoto Feminista, Las del Aquelarre Feminista y más grupos de mujeres y jóvenes talentosas. 

Uno de sus carteles señala los nueve puntos de esta convocatoria plural: “Contra la violencia hacia las mujeres y feminicida[s], / Contra la Guardia Nacional. Por justicia para Isabel Cabanillas, juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales, / Por universidades y escuelas libres de violencia. Fuera machismo de nuestras aulas y centros de trabajo. / Contra la precarización laboral, el outsourcing y los contratos simulados. Contra la continuidad de los despidos en la 4T. Por democracia y autonomía sindical. / Para el reconocimiento del trabajo reproductivo no remunerado. / Por plenos derechos y respeto a la diversidad sexogenérica. Basta de crímenes de odio. / Por nuestro derecho a decidir. Por una maternidad libre y elegida. Por el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito en todo el país. Por la separación efectiva de la iglesia y el Estado. / Contra la violencia ecocida, el despojo y los megaproyectos. Justicia para las y los defensores de la tierra asesinados. / En solidaridad con las luchas internacionales, antipatriarcales, anticapitalistas y antimperialistas”. 

Tan sólo menciono el objetivo de Las Constituyentes CDMX Feministas, “organización política feminista de izquierda” fundada por Yndira Sandoval Sánchez, que trabaja “por el reconocimiento de los DDHH de todas las mujeres”, “autoras de la #ConstituciónVioleta”: que se aplique el “3 de 3 Contra violencia de género para funcionarios públicos y candidatos. 1. No ser deudor de pensión, 2. No ser acosador sexual, 3. No ser agresor principalmente por razones de género”, iniciativa que el 12 de marzo fue recibida por los diputados de Morena del Edomex, que el 5 de marzo, junto con la Coordinación Feminista Olimpia de Gouges, presentaron en Zacatecas, que el 3 de marzo impulsó la diputada del PVEM Carolina Lastra en Tabasco. En la marcha, de morado, se les escuchó corear: “Nos sembraron miedo y nos crecieron alas”.

El morado fue utilizado por la mayoría de los grupos y por las mujeres independientes, color que predominó en la marcha. 

Con logotipo con fondo morado y mano levantada con puño cerrado y listón morado en la muñeca, escritoras, locutoras y periodistas de televisión y de varios diarios, unidas bajo el lema #EscritorasContraLaViolenciadeGénero, protestaron: unas vestidas con camisetas moradas y algunas con pañoleta verdes al cuello, enarbolaron una manta morada con letras blancas con la frase “Merecemos otra historia”; otras marcharon tras manta blanca con texto morado: “Letras de tinta / no de sangre”, usando camiseta y pañoletas moradas. Días antes publicaron el cuento “Historia de un feminicidio”, suscrito por 173 mujeres, entre ellas, además de las mencionadas, ex funcionarias panistas, otras activas en ONGs, Elena Poniatowska. 

También con morado, “reporteras, editoras, fotógrafas, diseñadoras, infografistas e ilustradoras” que conforman la Colectiva Periodistas Mexicanas Unidas (PUM) participaron en la marcha del 8 de marzo; su cartel dice: “¡PUM! #MarchemosJuntas”; su punto de reunión fue, como debe ser, en la Esquina de la Información. PUM “surgió en un momento crucial marcado por la voz de las mujeres y de la necesidad de demandar mejores condiciones y denunciar las agresiones cometidas a las mujeres por parte del gremio vinculado a los medios de comunicación” y “exige un periodismo libre de violencias hacia las mujeres”

Feministas de la UAM-A, también moradas y con cubrebocas o verdes pro aborto o morados, se unieron a la marcha en “contingente separatista” con más de 200 mujeres.

Hubo pañoletas verdes con o sin ninguna leyenda. Con leyenda, las pañoletas verdes indican que están a favor del aborto legal. Fueron utilizadas por primera vez en Argentina 2003 durante el Encuentro Nacional de Mujeres, adquiriendo mayor alcance en 2018 cuando las feministas argentinas lo utilizaron para exigir la despenalización del aborto; esto fue retomado por feministas de muchos países, incluido México; el contingente correspondiente que marchó el 8 de marzo 2020 fue convocado por Marea Verde bajo el lema “Aborto seguro, legal y gratuito”; en sus pañoletas se lee: “#AbortoParaTodoMéxico #AbortoLegalYa”. 

El color rosa fue utilizado por al menos dos colectivos: uno de ellos, “Ni Una Menos”, cuyo cartel señala: “Celebremos juntas el orgullo de ser mujer y el poder de seguir luchando por ser más libres cada día. Contingente separatista”; y otro, la comunidad trans convocada por “Resiliencia Combativa”, cuyo cartel señala: “Juntas hacia un 8M transinclusivo. La señalización del pañuelo rosa servirá para que, en caso de necesitarlo en la marcha, una compañera trans sepa que puede acercarse y encontrar una aliada. ¡Promover un espacio seguro para las compañeras es un acto de sororidad! ¡Que se llene la ciudad de morado, verde y rosa!”. 

Con cartel morado y franjas rosas, marchó un contingente de la UNAM. Algunas utilizaron paliacates morados y otras no utilizaron pañoletas. Hubo grupos vestidos de negro que portaron cruces rosas.

Otro contingente, con o sin pañoletas, avanzó tras una manta con fondo blanco e imágenes de rostros de mujeres, algunas con el puño en alto, en morado y negro: “Mujeres en la ciencia y en la resistencia”. 

En negro marcharon las mujeres del colectivo poblano “Ya no más” y otras, como aquellas que llaman “anarquistas” que fueron vestidas de negro, con tapabocas negro, con la cabeza cubierta con pañoleta negra, pintura en aerosol, martillos y palos en las manos. 

Cientos de independientes utilizaron el negro y el morado cardenal en señal de luto. 

Morado, negro, verde y rojo distinguieron a las feministas del Sindicato de Estudiantes de Izquierda Revolucionaria, bajo la convocatoria “Libres y Combativas Mx”, con consignas en su cartel: “Fuera el machismo de nuestras escuelas. ¡Nos queremos vivas, libres y combativas! Contra la violencia machista y el capitalismo”. En particular, se refieren a las escuelas y facultades de la UNAM

El rojo, en camiseta o pañoleta al cuello o como cubrebocas, y pantalón negro, vimos a mujeres al pie del Palacio Nacional, donde hubo bronca, mezcladas con valla de varones con playera y cascos de bicicleta anaranjados, color utilizado por el gobierno local para distinguir a los funcionarios que “apoyaron” el desarrollo de la marcha. En las fotografías es difícil distinguir el naranja del rojo. 

Otros contingentes, entre muchos más, que participaron en la marcha, con predominio morado sobre verde, fueron: separatistas: Grl Pwr / Local girl gang, Aquelarre Violeta, Crianza Feminista; interseccional: Colectiva Digna Hijas (desde Neza); rosa: Contingente Trans en Furia; mixto: Amnistía Internacional México; otros: Rodada Feminista CDMX, Reinserta. 

También marcharon indígenas, mujeres con discapacidad, ancianas, adultas, adolescentes, niñas con sus madres y, encabezando la marcha, las familias de las víctimas de feminicidios. O llevaban colores distintivos o los llevaban mezclados o combinados: pañoleta verde al cuello y morada en la cabeza, vestidas de blanco con pañoleta morada al cuello y hasta con sombrillas moradas; camisetas y pelucas azules con o sin pañoleta morada; pantalones negros, camisetas blancas y pañoletas moradas al cuello. No faltaron amigas de actrices con paliacates rojos, o pelucas moradas, o pañoletas verdes, o camisetas blancas o negras, y hasta algún cubrebocas negro, ni mujeres policías, uniformadas, con pequeño moño morado al pecho. 

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Ya fuera a pie, en bici, en metro, en autobuses del servicio público o autobuses particulares contratados para la ocasión, mujeres de todos los colores, de izquierdas, centros y derechas, de todos los niveles socioeconómicos, culturales y educativos, ateas, judías, católicas y de otras confesiones, pro matriarcado, anti patriarcado o pro igualdad ante la ley, protestaron el 8 de marzo con dos demandas en común: terminar con los feminicidios, con las violencias en contra de las mujeres, con la misoginia, y detener de forma urgente la cultura sexista-machista, comenzando con la procuración de justicia. Todos los grupos mencionados están trabajando para lograr el cambio. Por ello, para el Foro Generación Igualdad, para comenzar y no dejar espacios sin nosotras, en una gran Coalición podremos presentar “acciones concretas, ambiciosas y de ejecución inmediata”, con carácter vinculatorio para los tres poderes mexicanos y sin perder soberanía.

Este 8 de marzo 2020 la plancha de concreto se convirtió en el Zócalo (la base) de la Constitución, preámbulo de mandatos ineludibles de las mujeres, para que, de forma inmediata, se implementen (apliquen los métodos y las medidas necesarios y se pongan en funcionamiento) acciones y programas (educativos, económicos, sociales, culturales) existentes, originales y drásticos o recuperados, mientas trabajamos las leyes (con reformas o nuevas), los códigos y los reglamentos para que no haya más corrupción en la impartición de justicia ni negligencia en el ejercicio del gobierno. Para que su cumplimiento sea real.

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