La marcha terminó en funeral

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Xalapa, Ver.- El reclamo de justicia tuvo diversas manifestaciones, incontables muestras e instalaciones de repudio a la patria machista que tolera la violencia a sus mujeres y niñas. En una y otra calle del centro de esta ciudad se dejaron sentir. Bailaron, cantaron, brincaron, lloraron.
Uno de los momentos más emotivos, quizá, es cuando al sonido del silbato todas guardaban silencio, con el puño elevado, como en el sismo. Como cuando se buscaba en los escombros de las estructuras derribadas por una fuerza incontenida. Así como ahora, con los gritos y pintando paredes se intenta alcanzar.
 Justicia.
El final de la marcha fue el inicio del duelo. Cada familiar pasó a dar su testimonio, después, encendieron velas y veladoras. Fue un gran velorio en el que algunas madres, pidieron, «tan solo un grito por ellas» ya que según sus testimonios no pueden nisiquiera hacer denuncias pues sus criaturas fueron víctima de cosas que ni se pueden decir, por quienes no se pueden mencionar.
Las chicas gritaron consignas.
EL DUELO
Pidieron al gobierno medidas efectivas y reales. Ni una más ni una menos, y dijeron cosas como «nos faltan a todas».
Hubo abrazos, gritos y lesiones. Pues también ocurrieron incidentes, agresión a una periodista a la que le quitaron su teléfono por transmitir el momento en que hacían una pinta en el Ine.
La trayectoria de la marcha fue del Teatro del Estado al centro. Avanzaron por Manuel Ávila Camacho y a las 15.30 se detuvieron. Se regresaron unos metros y se reorganizaron. Hasta allí y a esas horas, observadores contaban a 800, pocos minutos después hicieron una pausa a la altura del Monumento a La Madre, alli ya se veía venir a unas dos mil. Cuando llegaron al Diario de Xalapa temíamos que fueran unas 10 mil y amenazaban con exigirle a ese periódico, hasta la médula que deje de enriquecerse con las noticias sobre la violencia a las mujeres.
Ya basta de «violola y matola»
En varios stands de la plaza Lerdo, montaron después sus testimonios. Planearon un tendedero, colocación de poemas, carteles. Una interminable
ENTREVISTA
A pesar de la lluvia y el frío nadie se movió. Los varones tolerados fueron los vendedores de algodones y sombrillas. Hasta el alcalde Pedro Hipólito Rodríguez Herrero, miró todo desde la Catedral adonde bajo el paraguas sostenía unas galletas.
Habia diputadas, y ex diputadas. Funcionarias, trabajadoras, estudiantes. La regidora Luisa Angélica Bernal Velásquez dijo que fue un momento historico y conmovedor.
– ¿Por qué?
– «Clamamos verdadera justicia para nuestras desaparecidas. Para las familias que han perdido a sus hijas, a sus hermanas, a sus madres. Creo que es el momento de que el gobierno tome con mucha mas responsabilidad este grave problema de la violencia contra las mujeres».