Razones

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Razones y hay muchas y fundamentadas para que la nación esté molesta, reclamante, enfurecida. La violencia nos ahoga. La incompetencia del gobierno nos ofende. Las respuestas del presidente nos insultan. Las mujeres tienen razón, son agredidos, humilladas, mutiladas, violadas y asesinadas. Los hombres tienen razón, suman miles y miles apilados como cadáveres anónimos. Los niños tienen razón, son obligados a trabajos forzados, a la prostitución y luego los matan. Los ancianos tienen razón, no son atendidos, son secuestrados, golpeados y robados.

El gobierno en nada tiene razón, no tienen estrategias, culpan al neoliberalismo, no hay políticas públicas y si pifias, liberan a sicarios, protegen a delincuentes, es más los respetan. El gobierno no tiene razón en enfrentarnos, dividirnos, radicalizarnos, regalar impunidad. Ya son varios los discursos, los plantones, las marchas del “pueblo sabio”en donde se pide paz y freno a las agresiones, la respuesta hace años: “pirruris”, la respuesta ahora: “conservadores”. El presidente en lugar de dar respuestas rápidas y emergentes, evade y sus incondicionales atacan en las redes sociales con insultos y calumnias. Ellas, dicen todas, dejarán de estar el día 9.

Es su opción, es su forma de presión. Van a desaparecer. Hay confusión. Se trata de exigir seguridad al Estado. No es un enfrentamiento de hombres contra mujeres, ni de madres contra hijos. Nosotros no somos el problema. Todo radica en que se desde el poder se anula, y lo dije a tiempo, una reforma educativa urgente, que nos prepararía a niños y jóvenes con cultura, información y civismo.

Se reducen los salarios convirtiendo a todos en miserables y pobres. Se despide a la gente sin cumplir con la ley. Se defiende a quienes se han enriquecido brutalmente. Se le arrebata medicamentos a los débiles y enfermos. Todo esto y más produce insatisfacción y alimenta al hampa. Todo esto genera odios.

Si, nuestras mujeres tienen un serio problema y es que no las defendemos, no tenemos la estatura de darles el lugar y dignidad que se merecen y no sólo estoy hablando sobre los varones porque la explotación laboral también se da entre mujer y mujer, la prostitución también se da entre féminas. Estoy hablando acerca de que cada día nos disminuyen como grupo social articulado.

Nos arrebatan derechos y nos imponen ocurrencias. Si, nuestras mujeres tienen que sentir protección y deben recibir seguridad pero no a la brava, cometiendo delitos para ser escuchadas. Ellas también deben saber expresarse y no acusar a todos de “el violador eres tú” porque entre la muchedumbre señalada puede estar su propio padre.

Este es un problema de leyes, de justicia y de crecimiento social palpable. Separando a los géneros en el Metro, pidiendo a futbolistas se pongan zapatos rosas o pintando monumentos nacionales no hay avance alguno.

Los resultados se darán cuando desde casa se eduque a los hijos con valores no con series de criminales como las que produce Epigmenio Ibarra. Los resultados serán tangibles cuando todos, especialmente ellas, no permitamos que insolentes burócratas nos digan que nos la “metieron y doblada” como sentenció Taibo, o desde la voz presidencial de Fox hable de “lavadoras de dos patas”.

Cuando entendamos nuestra responsabilidad de exigir a los servidores públicos que ahí están abusando y arruinando al país, entonces cuando nos unamos y dejemos de caer en la trampa y, en verdad, o se tiranos ni sentirnos fifis ni chairos, buenos o malos, entonces cambiará el país. Mientras tanto el día 9 veré a un México doblemente enterrado, aquellos a los que los sicarios arrojaron a una fosa común y a nuestras mujeres enterradas por ellas mismas, vivas, para saber que ahí están.