Tirones por la Tasa Google

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La evasión fiscal, afirma la OCDE, es superior a los 216 mil millones de dólares, por ende la meta es crear un “nuevo método unificado” para garantizar que las multinacionales de “elevados beneficios paguen los impuestos donde realicen actividades” en relación directa con el consumidor y en el sitio en el que generan sus beneficios.

No será fácil lograr un nuevo esquema de tributación uniforme y multilateral menos con Estados Unidos defendiendo los intereses de sus empresas tecnológicas y contrario a la idea que ya trabaja la OCDE.

El riesgo es que sigan cayendo en cascada decisiones unilaterales de diversos países implementando su propio impuesto digital y que en contraparte, Estados Unidos reaccione imponiendo una serie de castigos arancelarios en protesta por los gravámenes.

Le ha sucedido a Francia y podría pasarle también a España. El año pasado el gobierno de Emanuel Macron anunció un impuesto del 3% sobre la facturación, en territorio francés, de las compañías digitales que tuviesen un volumen de negocio superior a los 810 millones de dólares a escala mundial y que, al menos hubiesen obtenido en Francia ingresos superiores a los 27 millones de dólares anuales.

Para Washington esa medida ha sonado a tambores de guerra y el propio presidente estadounidense, Donald Trump, dio a conocer la imposición de un arancel de hasta el 100% a varios productos franceses importados por su país por un valor de 2 mil 400 millones de dólares.

En la pasada cumbre del G-7 en Biarritz, el mandatario francés Macron le explicó personalmente a su homólogo estadounidense las razones por las que su Hacienda Pública tomaba la medida del impuesto digital asumiendo el compromiso de “reembolsar” a las multinacionales tecnológicas la diferencia entre la tasa impositiva francesa y la resultante a nivel global de la OCDE. Francia prevé recaudar 702 millones de dólares.

Pero Trump no le ha hecho ni caso, ahora los equipos comerciales y de relaciones exteriores trabajan por evitar la entrada en vigor de las sanciones arancelarias contra Francia.

Por su parte, a finales de 2019 en Italia, el Parlamento votó a favor de una tasa digital dirigida a las multinacionales de la tecnología gravándolas con un 3% sobre los ingresos digitales si superan los 810 millones de dólares en ingresos anuales de los que, al menos, 5.94 millones de dólares anuales de ingresos hayan sido generados en Italia por la prestación de servicios digitales.

 

A COLACIÓN

En el mismo derrotero, el pasado lunes 17 de febrero en el seno del Consejo de Ministros de España quedó aprobado el proyecto de Ley del Impuesto Digital basado en un gravamen del 3% que será aplicado en la facturación de los servicios de publicidad online; servicios de intermediación en línea y venta de datos generados a partir de información de usuarios.

El gobierno del socialista Pedro Sánchez prevé una recaudación anual de 1 mil 045.44 millones de dólares anuales derivada del nuevo tipo digital, que significaría el 0.45% del total de los impuestos recaudados por Hacienda; su declaración no será trimestral sino basada en un único pago a partir del próximo 20 de diciembre.

También Reino Unido tiene lista una tasa digital que deberá entrar en vigor el próximo mes de marzo, no se sabe bien a bien qué acontecerá porque dependerá de la voluntad del nuevo primer ministro Boris Johnson.

Este impuesto es una herencia del anterior gobierno de la primera ministra Theresa May y estipula que la Tasa de Servicios Digitales (DST, por sus siglas en inglés) gravará con un 2% a todos “los modelos empresariales digitales” cuyos ingresos estén vinculados “con la participación de usuarios de Reino Unido”.

Mientras el tiempo avanza, la OCDE sigue sin presentar el documento final para lograr un sistema tributario único -que grave ingresos y beneficios- para la economía digital y que, fruto del multilateralismo, neutralice la irritación norteamericana.

En las últimas conversaciones entre expertos involucrados en la elaboración del marco base con diversas autoridades competentes norteamericanas se ha incluido que las empresas dispongan “de cierta voluntariedad” al momento de adoptar el nuevo marco fiscal normativo.

“Le han llamado régimen de puerto seguro en el que Estados Unidos busca proteger a empresas como Google, Amazon, Facebook y Apple y que les permitiría decidir seguir pagando impuestos en Irlanda aunque den sus servicios en España o en Francia, por citar un ejemplo”, según lo ventilado.

@claudialunapale