Cepal cuestiona bajo nivel de crédito al campo que se entregan en México

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  • En México, la agricultura es la principal fuente de trabajo, pues emplea el 45.9%, mientras en servicios se emplea el 33.2 y en la industria 20.9
  • En contraste, Nicaragua otorga 14.6%, Uruguay 14.4% y Belice 10.9%, mientras que las economías más grandes han dejado de apalancar al sector

El crédito agrícola en México representa sólo 1.9 por ciento del total del financiamiento disponible en el país y se encuentra en uno de los tres más bajos que hay en América Latina, indica un reporte emitido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

A nivel global, el organismo estimó que a finales de este siglo la población rural equivaldrá a sólo 10% del total en la región, aunque esas zonas seguirán concentrando gran parte de los recursos naturales, de los que depende la economía de los países del área.

Sin embargo, la población rural está en abandono en dicha zona y el crédito agrícola refleja esta situación. En México, la agricultura es la principal fuente de trabajo, pues emplea el 45.9%, mientras en servicios se emplea el 33.2 y en la industria 20.9.

No obstante, la pobreza extrema afecta al 25% de las zonas rurales, es decir tres veces más que en las áreas urbanas y el doble de trabajo infantil, mientras que el financiamiento equivale a uno de los accesos a crédito más bajos para el sector, con 3.1% de la economía.

Mientras que el promedio de crédito a este sector en América Latina es de 6.1%, es decir, todos los países de la región lo aplican salvo Brasil y Trinidad y Tobago (que dan 0.8 y 0.2% de su financiamiento a la agricultura).

En contraste, Nicaragua otorga 14.6%, Uruguay 14.4% y Belice 10.9%, por su parte, las economías más grandes han dejado de apalancar al sector.

El informe de la Cepal concluyó que la pobreza rural está estrechamente vinculada con los serios déficits de trabajo decente en la agricultura y en otras actividades productivas primarias, así como una débil presencia de instituciones laborales en las áreas campesinas.

“Para que la agricultura pueda contribuir a reducir la pobreza y la desigualdad en el campo es importante no sólo cerrar las brechas de los salarios laborales entre los sectores agrícolas y no agrícolas, sino también extender la cobertura de la seguridad social y otros beneficios laborales a los trabajadores del sector agropecuario”, finaliza el estudio.