Análisis semanal: 10 de febrero

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Si un tema provoca debates en los medios de comunicación, es el que tiene que ver con la publicidad oficial. Usada por distintas administraciones como premio o castigo para los medios que son afines o contrarios, estos recursos se han convertido –también– en una trampa para los propios medios.

Y es que el apostar casi exclusivamente a la publicidad oficial como medio de subsistencia ha provocado que el sistema de medios de comunicación mexicanos atraviesen en este sexenio una crisis que se repite de las sufridas anteriormente con gobiernos emanados de otros partidos.

En tanto que en otras partes del mundo se debate como transitar a un sistema digital, con el apoyo de redes sociales, y el incremento de formas de financiamiento que van desde suscripciones a microfinanciamiento, en nuestro país seguimos pidiendo dinero al gobierno, olvidando a los lectores.

Así, esta crisis no es nueva sino sólo el reflejo de la manera en que los medios de comunicación nacionales conciben el negocio, pues la baja en la publicidad oficial –un fenómeno de alcances mundiales– no se ha dimensionado como debe ser.

Pero en tanto no se reflexione debidamente acerca de qué está sucediendo, la publicidad oficial será no un instrumento de comunicación social, sino una forma de control de unos medios que gustosamente se han puesto dicha cuerdo alrededor de sus cuellos.

 

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La jefa de gobierno de la CDMX y la manera en que se pone un casco de ciclista.

Conspiracy theory

El presidente López Obrador difundió a través de sus redes sociales una imagen en la que posa junto a quienes eligió para redactar la constitución moral. Pero lejos de si se necesita o no dicho documento –que en teoría debería regir el comportamiento de los políticos, en especial del partido en el poder–, llama la atención que se trate de un documento que debería ser aplicado inmediatamente a algunos miembros de Morena.

Ejemplos de esto hay dos muy recientes. Primero, el folclórico legislador Félix Salgado Macedonio calificó como “nalgapronta” al Consejero Presidente del INE y lo acusó de reunirse con la oposición. Segundo, el senador morenista Armando Guadiana envío a través de Twitter una imagen suya en el estadio en el que se celebró el Superbowl, contradiciendo eso de que no podía haber políticos ricos y un pueblo pobre. Y que decir de la forma en que se difamó al pasajero que se bajó del avión en el que iba el presidente.

Así, quizá a quienes tenga en mente López Obrador y justifique la necesidad de una constitución moral sea a su propia gente.

@CronicadePoder