Análisis semanal: 3 de febrero

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Mucho se ha recordado en el actual sexenio ese adagio que dice que no es lo mismo ser borracho que cantinero. En el caso de Andrés Manuel López Obrador, esta frase aplica a la perfección, pues como candidato opositor criticó mucho de lo que ahora hace como gobernante.

El caso de los migrantes es un buen ejemplo de lo que se comenta aquí.

Pero es en el terreno económico en donde el actual presidente ha mostrado sus limitaciones. El dato de que el PIB de 2019 se ubicó en cifras negativas es una muestra de esto, así como otros botones de muestra que se han dado en lo que llevamos de la actual administración, como es el caso de la renuncia de Carlos Urzúa, la posibilidad de que el grado de inversión de Pemex baje, la escasa inversión, desabastos, subejercicios y otros ejemplos que se pueden dar.

Pero lejos de reconocer errores –sabemos que López Obrador no suele aceptar que cometió alguna equivocación–, el presidente se empeña en engañarse a sí mismo gracias a ejemplos que pese a que pueden servir en una campaña electoral, simplemente no sirven a la hora de gobernar.

En dos ocasiones, acerca de las noticias que indican un bajo crecimiento económico para México, el mandatario ha desestimado los datos diciendo que, en una primera ocasión, en las rancherías se come carne dos veces a la semana y, más recientemente, que Paco Ignacio Taibo le había dicho que en los pueblos ya se están comprando libros.

Son los “otros datos” que nuestro presidente suele utilizar para intentar tapar el sol con un dedo.

La imagen de la semana

El meme de la semana

Conspiracy Theory

Algo provoca en muchos de los integrantes de la 4T la crítica periodística. El mismo presidente recurre a expresiones preocupantes al referirse a periodistas que han expresado su punto de vista contrario a sus deseos.

Desde su etapa como presidente electo, López Obrador se refirió a que se les paga mucho a los columnistas, sin mencionar sus referencia a la –según él– prensa vendida, a los chayoteros y a la pérdida de privilegios como el principal motor para criticar a su gobierno.

Pero lo que más preocupa es que se dirija a periodistas como Raymundo Rivapalacio, Ciro Gómez Leyva, Denisse Dresser, Héctor de Mauleón y otros de manera despectiva y, lejos de ejercer su derecho de réplica, lanzar a hordas de fanáticos en su contra, como sucedió con los miembros de la caravana por la paz y la justicia.

Y esto es preocupante, reiteramos, porque el propio López Obrador aseguró que sería respetuoso con la prensa y que garantizaba el derecho a la libre expresión, no se puede imaginar si hubiera declarado lo contrario.

@CronicadePoder