Gobernadores y el Insabi

0
156

El recientemente creado Instituto Nacional de Salud para el Bienestar Social que sustituye al Seguro Popular ha sido causa de  polémica.

El Seguro Popular, surgió para dar respuesta a una demanda popular de aquellas personas que no tienen servicios médicos, la intención es buena, aunque sin presupuesto necesario para cumplir. Conforme fuera madurando y prosperando la iniciativa, la meta sería satisfacer todo el mercado compuesto por la población sin servicios médicos. El tema es continuar con el sistema tradicional discriminatorio: ISSSTE, IMSS, ISSFAM, Hospitales Generales, o volverlo universal, que cada quien decida donde acudir. Otro es el tema de la formación de médicos en la nueva universidad, sin exámenes en detrimento de la excelencia profesional.

También hay que decir, es cambio de nombre nomás, pues con el cambio de gobierno, la intención de posicionar la imagen en el consiente colectivo de un verdadero cambio, se acuñó la frase de cuarta transformación y, había que construir las señales que consolidaran noción de la 4T o cuarta transformación, por ello, se cambió el nombre del Instituto de Administración de Bienes Activos (IABA) Antes Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) para – como lo declaró el Senador Batres – cuando recriminó que antes usaban “nombres muy rebuscados para evitar que la gente se entere de para que sirven los organismos” argumentando que el nuevo nombre de Instituto para devolver al Pueblo lo Robado, “es mejor y más directo”. Pues algo similar se ha hecho con el Seguro Popular, con una variante, con sentido más electorero de control y poder político, “centralizar” en el gobierno federal el beneficio del Seguro Popular con el nuevo nombre de Instituto de Salud para el Bienestar Social, trasladando ese servicio a la federación, quien se haría cargo de todos los centros de salud, hospitales y clínicas al ámbito federal, el primer cuestionamiento es si con ese modelo desde la ciudad de México se podría hacer eficiente el servicio, cuando no han podido aún cambiar de domicilio a todas las dependencias como habían prometido al principio de gobierno para sacarlas de la ciudad y a un año no se ha podido.

Lo que reclaman el gobernador Alfaro y los gobernadores, es la falta de manuales de operación y claridad, lo que evidencia un cambio de nombre, sin diagnóstico, sin ruta de operación, cronograma, explicación y manejo presupuestal. Mejor privilegiar servicios médicos en cada Estado, los gobernadores por su cercanía, supervisan permanentemente, así, en cualquier población, la queja para que llegue a la autoridad federal – no obstante las redes sociales – para su solución, es más tardada y se vuelve burocrática.

En la óptica del gobierno federal, se pretende seguir gobernando con el esquema del priísmo ancestral, sin respeto a los gobiernos locales, desconociendo la importancia democrática, de la conquista de los espacios jurisdiccionales logrados en cada Estado.

Es por ahí por donde debe comenzar el trato respetuoso del gobierno federal a los estados de la república, no a patadas, no a gritos, no con amenazas veladas y otras cumplidas, en el caso que nos ocupa comenzaron con que no era obligatorio para los estados, pero el presidente Obrador amenazó, que quien no firme el convenio, a ver como le hace para tener dinero para operarlos, ¡Así no! Por eso las reacciones de Alfaro y otros gobernadores.

sadot16@hotmail.com

@EduardoSadot

Facebook: Eduardo Sadot