Redes al borde un ataque de nervios de la 4T

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Como todo movimiento político, buena parte del trabajo y éxito de la 4T se sostienen en una plataforma de difusión –o propaganda– que enfatice los triunfos y desestime la crítica. Las redes sociales se han convertido en un instrumento privilegiado en este tema, pero no sin contradicciones y riesgo de que –a la larga– se puedan convertir en los clavos del ataúd que la historia les pudiera tener preparado.

Usuarios para todo

Un aspecto llamativo del manejo de las redes sociales por parte de la 4T es la manera en que responden las críticas. De ser, al principio, uniforme y buscando generar una corriente de opinión que favoreciera a su líder –de ahí su insistencia en mostrarlo como un candidato capaz y que acabaría con la corrupción– se ha pasado a la intolerancia y acusaciones que rayan en lo ridículo.

Da la impresión que se ha perdido el control de la estrategia o de que hay muchos infiltrados que harían naufragar el esfuerzo.

Varios indicios apuntan en esta dirección.

Uno de los primeros que se deben mencionar, es la manera en que a últimas fechas han surgido cuentas –de reciente creación y con pocos seguidores– que responden –casi en automático– a cualquier crítica o que se suman al linchamiento en contra de un articulista o columnista que se atreve a contradecir el discurso oficial.

Que lo hagan sin argumentos o con faltas de ortografía –como aquel usuario que respondió “aunque no te guste es tu presidente pendejo”, sin la coma necesaria y dirigida al crítico–, es lo de menos, sino el hecho de que esto da a entender no sólo molestia, sino un intento de enmendar algo que sencillamente ha salido mal.

Luego tenemos los deslindes de trabajos como el que se emprendió en la llamada red AMLOve, acerca de la cual las cuentas oficiales en redes como Telegram se han encargado de insistir que no se trata de algo autorizado y que no se comparte la manera en que realizan la difusión de mensajes.

Se trata de la red que ha impulsado etiquetas en contra de medios y periodistas críticos, esfuerzo en el que está un personaje que en el pasado apoyaba a candidatos priístas y que se hace llamar –nunca mejor dicho en este campo– el Chapucero, un sinónimo de alguien que hace las cosas con poco cuidado.

A continuación tenemos lo que ha sucedido con algunos de los influencers de la 4T, en especial en torno a una cuenta que hace pocos años era una completa desconocida en redes sociales, pero que ahora se muestra como una de las principales defensoras del lopezobradorismo, nos referimos a la que se hace llamar Verónica Islas.

Mencionamos eso de que se hace llamar, porque existen sospechas de que se trata de una cuenta manejada en equipo y con un objetivo propagandístico. Algunos conocedores de las entrañas del mundo de Twitter, aseguran que al inicio de su travesía en redes respondía al tricolor, pero luego se le dio un giro para que apoyara al candidato que a la postre resultó ganador en la elección presidencial de 2018, cuando acabó mutando a un activo morenista. Un usuario de Twitter compartió con quien esto escribe que por esa arroba de la red del pájaro azul han pasado varias personas.

Es curioso que una cuenta de alguien que no tiene más espacios que una red social, que no ofrece textos en medios o algún programa y no muestra fotografías suyas –hasta los de la red AMLOve caen en esta tentación– tenga tal cantidad de seguidores sólo con algunos palabras de apoyo al movimiento y un constante empeño en defender a capa y espada todo lo que tenga que ver con López Obrador.

La primera semana del año, otra usuaria de Twitter, Frida García, aseguró que detrás de dicha cuenta se encontraba Jesús Ramírez, director de comunicación social de la Presidencia, a quien –por cierto– el director de etcétera, Marco Levario Turcott, ha señalado como el principal orquestador de esta estrategia.

Luego tenemos los temas que esta plataforma maneja, más con el fin de desviar la atención que como un verdadero esfuerzo de comunicación. Así, lo del crecimiento 0%, el culiacanazo o la manera en que se ha procesado el tema de la no venta del avión presidencial –con todo y el disparate de que sólo sirve para distancias largas, cuando Peña Nieto lo estrenó con un viaje a Monterrey–, están ausentes o se cubren con discusiones acerca de qué tan racistas somos o con una argumentación que apenaría a cualquier principiante de oratoria –maromas les dicen–, pero que por su cantidad y coordinación buscan cumplir con su cometido.

Si bien toda estrategia puede funcionar de inicio, es en el largo plazo cuando demuestra su verdadera eficacia, pues no hay que olvidar que los maestros de la propaganda lograron levantar casi un imperio, mismo que se desmoronó cuando enfrentaron a más enemigos de los que podían enfrentar.

Y es que para ellos, los que no pensamos como quisieran sólo merecemos ser enemigos y ya saben como acabó el régimen que empleo a Goebbels y sus mentiras repetidas insistentemente.

@AReyesVigueras