Análisis semanal: 6 de enero

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Todo apunta a que este año las acciones y estrategias del gobierno de López Obrador seguirán por el mismo camino. El presidente tiene incentivos para hacerlo, pues desde su particular perspectiva se han hecho bien las cosas y las críticas son como aquellos ladridos que, en una frase que se atribuye a Cervantes a través de su Quijote, son muestra de que se avanza.

La manera en que el mandatario ha desdeñado los señalamientos por el 0% de crecimiento en el PIB, revirando que hubo desarrollo y que ahora se come carne dos veces a la semana en las rancherías –aunque sin ofrecer pruebas–, demuestran que no existe la intención de apartarse ni un ápice del guión preparado.

Por eso su frase de que no le quita el sueño ninguno de los problemas que tenemos como país, que trabaja desde la madrugada y 16 horas diarias, sin mencionar las continuas muestras de apoyo que recibe en los mitines o giras que realiza y en redes sociales, acerca de lo cual se informó los primeros días del año que ya suma más de 14 millones de seguidores en todas sus cuentas.

Es muy posible que la presente administración federal esté apostando a ganar con pocos votos de diferencia en el 2021, pero no se puede descartar que, pese a la retórica oficial, el desencanto siga en aumento y sean esos pocos votos los que definan una derrota morenista en la renovación de la Cámara de Diputados, claro y siempre y cuando la oposición deje el letargo que la la ha caracterizado luego de la elección presidencial.

Con todo, seguiremos viendo la polarización que ya conocemos, las giras en las que se muestre el «cariño» del pueblo y la misma estrategia de comunicación que buscará estrangular a los medios críticos, aunque las imágenes que se generen no favorezcan del todo al propio López Obrador.

 

La imagen de la semana

El meme de la semana

Conspiracy theory

Buena parte de la estrategia de comunicación de la 4T descansa en ciertas cuentas de redes sociales. Éstas lo mismo difunden los presuntos logros del gobierno lopezobradorista que atacan a críticos.

Pero hay un detalle que ha salido a relucir en fechas recientes. Parte de la estrategia se basa en el trabajo que algunos usuarios, mismos que se pueden calificar como influenciadores por el número de seguidores que tienen, hacen cotidianamente y gracias a lo cual logran una amplia penetración entre la opinión pública.

Muchos de estos usuarios eran completamente desconocidos para la mayor parte de quienes a diario navegan en Internet y las redes sociales, pero en pocos años consiguieron ganar un espacio significativo en la discusión pública.

Uno de estos ejemplos lo representa la cuenta de Twitter que se identifica como Verónica Islas, a quien se ha acusado de ser un usuario creado con el único propósito de servir como caja de resonancia de la 4T, es decir un propagandista más del actual régimen. Pero lo que llama la atención es que también se ha señalado que quien está detrás de esta cuenta es el mismísimo Jesús Cuevas, director de comunicación de la Presidencia.

Y por los mensajes que maneja dicha cuenta y la forma en que interactúa con el resto de los usuarios, no cabe duda de que se trata de un usuario que tiene un sólo objetivo: defender a López Obrador, algo no común en una persona que usa las redes sociales para otros fines que no sean propaganda.

@CronicadePoder