Principios, normas y valores de la política

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Un grupo de personas sin los principios, normas y valores de la política es, en resumidas cuentas, un grupo de ladrones, malhechores y corruptos. Este ha sido  la historia de la asociación política de los humanos. 

Libertad y justicia han sido dos valores fundamentales de la política. Una asociación política sin libertad no cabe ni siquiera como posibilidad. Una sociedad sin justicia simplemente es una contradicción en sí misma. Por eso, mientras los latidos del corazón de la humanidad siga su curso, siempre habrá esperanza para alcanzar estos valores esenciales del hombre. 

En la política, existen avenidas reales que son florecidas por los valores, principios y normas, cuya realización tienen que estar respaldadas por la fuerza del Estado y las creencias e ideas que las hagan también posibles. 

La nación se sostiene con la espada, la fuerza, pero también con la pluma. La ausencia de las ideas en los gobiernos indica la existencia de solo la fuerza, que es expresión de la nulidad de la libertad. La fuerza no puede venir del oro, del dinero, sino de la creencia firme del corazón y de la claridad mental.  

Mientras es posible aferrarse a las creencias de libertad y justicia, así como la conservación de las tradiciones, es segura la posibilidad de mantener en alto la mirada y nuestras aspiraciones políticas.

La negación de los argumentos de la razón por la política abre la posibilidad de la presencia de la sola fuerza, entonces, solo hablan las espadas. Si la razón se acompaña de la claridad mental, así como de la fe y de las tradiciones, estamos ante una política de grandes dimensiones. 

El aire que fluye es un poderoso instrumento cuando se vuelve susurro al oído de los adversarios políticos, vale más la suavidad de las palabras para lograr efectos políticos que la fuerza de las armas. 

Llevar la responsabilidad de un pueblo en los hombros, es necesario no abrumarse de dolor, ira, furia, todo se puede resolver si se usa la mente, la cabeza y el corazón. La descomposición del político por la ira, queda impregnado por ella toda la vida. La calma y serenidad son dones de la política. 

La paz social y política nunca no es neutra, sin más, es el mejor momento para prepararse para mejores batallas. Enseñorearse con la  paz se paga con las peores épocas de guerra y de conflictos. Los períodos de paz siempre deben ser períodos de preparación de lo que viene. 

Los pueblos y las personas, es indudable, que deben aprender de sus errores, con ello estarán preparados con nuevos desafíos, con los nuevos aprendizajes se estará en la posibilidad de encontrar el camino correcto. 

En la política, la plena desnudez no es recomendable, algunos secretos son indispensables para la supervivencia del régimen político. Se dice con acierto que el que guarda los secretos fundamentales es mucho más eficaz que nunca. La plena transparencia es un suicidio político y un peligro para la  seguridad del Estado. 

En política,  es normal encontrarse en condiciones complicadas, solo la conciencia del momento y de sí mismo y la búsqueda de refugio en las creencias fundamentales aleja de calamidades. 

Se sabe que los adversarios del político en la política se encuentran por todos lados, se debe ser como el fuego. Nuestro fuego le da calor a nuestros amigos y quema a nuestros enemigos. En torno al fuego la unión se fortalece, evita el mal camino para todos, siempre es bueno reunirse en un hogar construido por todos, esto es una enseñanza para los políticos responsables. Solo de esta manera se puede proteger a los inocentes y luchar contra los tiranos. 

Las buenas ideas, los excelentes principios y valores iluminan el mundo, de eso no cabe la menor duda, si llegasen a morir por cualquier causa, seguramente, el mundo moriría. 

La cautela, la prudencia, es una de las razones de la política, así, no se puede soltar una cuerda en un pozo sin saber su fondo. Se debe saber si el pozo es muy profundo o si la cuerda es muy corta. En este caso, primero tiramos una piedra al pozo, así veremos con qué estamos lidiando: con un pozo profundo o con una cuerda corta. Este sencillo ejercicio es la prudencia de la política y del político. 

La perspectiva es también don de la política y del político, por eso, la mente prefiere diez cosas por venir mañana, que una cosa que se pierde hoy. Asimismo, si el político se atreve a ir al nido de la serpiente, más vale tener y usar un arma más venenosa que la de la serpiente. 

La política pues, es un bello campo de la acción humana,  requiere de un aprendizaje constante, político que se niega a ello, es en resumidas cuentas, un peligro para la humanidad entera.

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