Análisis semanal: 23 de diciembre

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A Manuel Barttlet la fortuna le ha sonreído buena parte de su vida. De ser un político que era visto como uno de los ejemplos más acabados del fraude electoral y quedarse en la orilla de una sucesión presidencial, pasó a ser secretario de Estado, gobernador, senador y ahora director de una de las más importantes empresas paraestatales del país.

Pero también ha logrado convertirse en uno de los aliados políticos más importantes de López Obrador, al grado de que las más recientes acusaciones de enriquecimiento que ha tenido a lo largo de su vida como servidor público quedaron, fueron desestimadas y él purificado sin importar su pasado.

Poco importa que un medio periodístico haya documentado su participación en empresas, la posesión de distintos bienes inmuebles y la utilización de familiares como prestanombres, una investigación de la Secretaria de la Función Pública de lo que lleva como parte del gobierno de la 4T resolvió que no hay delito que perseguir.

Así, el discurso del combate a la corrupción y de su finalización por obra y gracia de la palabra presidencial, queda en entredicho, pero que es algo que poco importa para los propagandistas de este gobierno, quienes harán lo que sea para mantener la versión de que Barttlet es un funcionario honesto, al igual que el presidente, lo cual se ha convertido en un dogma propio de un gobierno que se maneja más como secta que como una administración pública.

La imagen de la semana

Genaro García Luna, otrora poderoso jefe policial, ahora con el uniforme de reo en Estados Unidos.

El meme de la semana

Conspiracy theory

Un detalle llamativo de la presidencia de López Obrador es su capacidad para, mediante su sólo discurso, cambiar la percepción pública acerca de ciertos temas. Así, la corrupción se ha terminado por la simple palabra del presidente, al igual que ciertos funcionarios que han formado parte de ese de el pasado neoliberal que tanto se condena, quienes ahora son honestos y necesarios para la 4T.

Gracias a la plataforma de propaganda que lo apoya, que repite los dichos del tabasqueño, no sólo vivimos ya en un país libre de corrupción, gracias a la simple llegada de un presidente que se proclama honesto, sino que ahora estamos en la ruta del crecimiento económico gracias a que en las rancherías se come carne dos veces a la semana, pese a los indicadores económicos.

Que mucha gente crea esto y haya votado en 2018, no es ningún secreto, pero la verdadera pregunta importante es hasta cuando se va a poder sostener este tipo de versiones de la realidad que esconde lo que está pasando, pues se puede mentir todo el tiempo, pero la verdad finalmente alcanzará la luz.

@CronicadePoder