2019, año marcadamente político en Tabasco

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Por lo general en todo período de gobierno es en el segundo año cuando los ‘acelerados’ del gabinete empiezan su proselitismo para participar en las elecciones intermedias. En esta ocasión, sin embargo, hay funcionarios ‘desbocados’ por el permiso público del mandatario Adán Augusto López Hernández de que ‘caminen’, siempre y cuando sea en sábados y domingos (y seguramente también días festivos).

Eso de hacer precampaña en fines de semana es un dislate: es prácticamente imposible que un servidor público pueda separar sus jornadas laborales de sus días de descanso obligatorio.

Que algunos colaboradores del jefe del Ejecutivo hayan arrancado antes se entiende por la holgura del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en los comicios presidenciales del 1 de julio de 2018, lo que arrastró a mucha de la caterva que hoy despacha en la llamada ‘Cuarta transformación’.

Los que ya iniciaron sus actividades rumbo a 2021 comen ansias porque creen que la victoria volverá a ser automática.

¡Hay un aspirante a la alcaldía de Centro que va de reunión en reunión con una pequeña libreta donde apunta los cargos que les está ofreciendo a los actores que se le “suman”!

Por lo demás, el círculo cercano se encuentra motivado por la declaración que hizo López Hernández cuando le preguntaron el porqué estaba gobernando con sus amigos. “Ni modo que gobierne con mis enemigos”, respondió con ese vozarrón que le hacía oír como una persona sencilla antes de llegar al poder.

En realidad, los estadistas no gobiernan con sus amigos –ni con sus enemigos, claro–, sino que se rodean de gente capaz.

Hay ejemplos claros de gobernadores que han invitado a colaborar a personas cultivadas en los rubros en donde ingresan, y que a sus llegados los colocan a manera de cuña.

Los mandatarios que se han rodeado de cuates han dado los peores resultados. Estos son los priístas Salvador Neme Castillo y Andrés Granier Melo, así como el perredista Arturo Núñez Jiménez.

Los tres, asimismo, permitieron que familiares directos influyeran en las decisiones gubernamentales.

Esto es, ejercer el mando con la ‘sangre de su sangre’ y con los ‘amigos del alma’ es el preámbulo para hacer un perfecto desgobierno.

En el cierre de 2019, el primero de los seis años de este que es el segundo gobierno de la izquierda en Tabasco, es posible advertir que en los 12 meses del arranque predominó la actividad partidista a destiempo entre los miembros del gabinete.

En descargo del ‘mandamás’ tabasqueño puede afirmarse que el presidente Andrés Manuel López Obrador continúa en campaña, pero esto no es garantía de que en las elecciones intermedias Morena se impondrá otra vez con la mano en la cintura como lo hizo el año pasado.

Y es que los ‘adelantados’ de la 4T choca siguen creyendo que el partido oficial es sinónimo de triunfo electoral, y que la oposición tabasqueña no podrá llenar el vacío que produjo la apabullante victoria morenista de 2018.

 

PARA SU INFORMACIÓN…

DE PRONTO, EL tema de la sucesión en la UJAT parece complicarse: el secretario de Educación, Guillermo Narváez Osorio, ha dicho que no irá a esa institución. Esto ha despistado a más de uno, pues el expresidente del Tribunal Superior de Justicia no tiene fama de mentiroso. Por cierto, se sigue insistiendo en que la exrectora Candita Gil Jiménez va a ser la sustituta de Narváez, si se confirma que este pide licencia. Por lo pronto, la ‘cosa nostra’ universitaria está poniendo las cuentas en orden por si les quitan la potestad.