El fracaso de la oposición parlamentaria

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Es triste ver la forma en que la oposición en el Congreso ha perdido la brújula. En vez de posicionar alternativas y mensajes, se ha limitado a reaccionar y a simular que hacen algo a través de controversias perdidas. Si seguimos así, nos encaminamos inevitablemente a un golpe de péndulo, en lugar de la consolidación de una democracia.

Como a muchos otros, me indigna que alguien cuyo único mérito es ser leal haya llegado a un cargo como la titularidad de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente; especialmente cuando fue rechazado para ocupar cargos en la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Sin embargo, ¿cómo es posible que nos hayamos enterado cuando fue un acto consumado? Más espantarnos por lo que hace el gobierno, sería mejor indignarnos por la ineptitud de la oposición.

Cierto, la oposición no tiene la capacidad para contrarrestar a Morena y aliados en leyes que requieran de una mayoría simple y sólo en el Senado podría ser un punto de veto si se organizan. Sin embargo, tienen numerosos recursos para, al menos, elevar los costos de las decisiones y reposicionarse como alternativas. Veamos algunos ejemplos.

Es posible presentar votos particulares ente los dictámenes aprobados por comisiones. Aunque siempre serán votados negativamente, representan la posibilidad de plantear una visión alternativa sobre cómo se podría resolver un problema público, permitiendo definir plataformas y contrapropuestas que serán usadas en las siguientes elecciones. Sin embargo, no hemos visto una sola en más de un año de la actual LXIV Legislatura (2018-2021).

¿Se imaginan qué hubiera pasado si el PRI, el PAN, el PRD o MC hubieran presentado sus propuestas en temas como la Guardia Nacional, especialmente cuando su aprobación causó tanta polémica? Lamentablemente participaron en la aprobación de la reforma constitucional y se dieron cuenta que estaban equivocados cuando ya tenían encima a la opinión pública. Así ni vale la pena contraponer controversias constitucionales.

También el proceso legislativo abre numerosas oportunidades para discutir un tema e intervenir. Si las sesiones de comité son públicas y hay una difusión adecuada, se puede evidenciar una táctica del gobierno. ¿No se puede usar el Canal del Congreso? Se pueden habilitar transmisiones alternativas por Facebook, grabar las sesiones y subirlas en YouTube o guardar los podcast en los portales de las comisiones.

Incluso se pueden abrir foros de consulta abiertos con expertos. Supongamos que la decisión está tomada: de todas formas, es posible modificar percepciones sobre el tema o presentar nuevas evidencias. Estos dos procedimientos pueden ser usados especialmente en aquellas comisiones que encabezan los partidos de oposición, quienes deberían ser los primeros interesados en divulgar y abrir discusiones.

Sin embargo, y a pesar de que se abrieron muchas discusiones durante el inicio de la legislatura, hemos visto muy pocas audiencias públicas después. ¿Se imaginan dónde estaría Kenia López en este momento si hubiera denunciado las irregularidades de Rosario Piedra durante las audiencias públicas en vez de “descubrirlas” cuando ya se tomó la decisión? Ciertamente ni ella ni la oposición estarían jugando con nuestras expectativas iniciando una controversia constitucional improcedente por donde se le vea.

Al paso que van, nuestra oposición marcha a la irrelevancia. Y eso es triste.

Corolario: dejen de descalificar a Ángel Carrizales por la foto donde aparece tocándose las partes. Sí, se ve mal, pero lucen igual de falaces que los simpatizantes del gobierno cuando argumentan con el ad hominem. Además, siempre pueden argumentar que esa pose lo hace ver auténtico, y por ello más capacitado en conocer el sentir del pueblo que los fríos tecnócratas. Elijan sus batallas.

@FernandoDworak

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