Rosario Piedra, mejor que renuncie

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Tiene razón el líder de la bancada de Morena en el Senado de la República y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ricardo Monreal Ávila, al observar lo siguiente vía sus redes sociales:

“El artículo 102 de la Constitución (General) establece que todo servidor público está obligado a responder las recomendaciones de la @CNDH. La autoridad que no lo haga incurre en desacato, en términos del 108 constitucional. Mandar al diablo las instituciones no es una decisión correcta.”

Entonces ¿por qué los senadores de Morena y aliados mandaron al diablo la Carta Magna en la elección de Rosario Piedra Ibarra como titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos? Los senadores son los primeros obligados a acatar la ley suprema y, sin embargo, la transgredieron.

Ahora, ¿con qué cara dan clases de moral y Derecho a gobernadores y alcaldes? Incluso, hasta los amenazan veladamente en las redes sociales.

Nos referimos a la Asociación Nacional de Alcaldes (Anac) y a la Asociación Nacional de Gobernadores (Goan), ambas del PAN, las cuales manifestaron que no reconocen a Piedra Ibarra por emanar de un proceso amañado y sin transparencia, y por lo tanto no acatarán las recomendaciones de la CNDH. Palabras más, palabras menos.

Y en realidad así ocurrió; fue electa sin reunir la mayoría calificada y faltando a la verdad al ocultar su calidad de consejera nacional de Morena; lo cual no es cosa menor pues en ese momento pertenecía al máximo órgano de decisión del partido en el gobierno, fundado por el hoy Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Por otra parte, los presidentes de 28 comités de participación ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) advirtieron el incumplimiento de requisitos de Piedra Ibarra para fungir como titular de la CNDH.

El rechazo por parte de las asociaciones de autoridades emanadas de Acción Nacional puede contener una gran carga política y enmarcarse en la lucha entre dos partidos antagónicos que en todo momento se disputan el poder presidencial, ahora en Morena.

¿Pero las demás voces inconformes? Y no solo son los referidos comités; a todo lo largo y ancho del país hay voces en desacuerdo, no con Rosario Piedra, sino con la forma en la cual fue electa: Transgrediendo la Constitución y en un desaseado procedimiento.

Ya ven, hasta cuatro consejeros del Consejo Consultivo de la CNDH renunciaron por las mismas razones: El choque con la Constitución en la elección de Rosario Piedra, lo cual le resta peso para emitir recomendaciones.

No obstante, Ricardo Monreal se da baños de pureza sin ver el grave daño que él, su bancada y aliados le han hecho a la CNDH y a la propia Rosario Piedra, restándole prestigio, fuerza y calidad moral. Las convirtieron en instrumentos inservibles.

En fin, que una de las formas más eficaces de devolverle el prestigio, la fuerza moral y la razón de existir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) es la renuncia de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la misma; hasta por dignidad de ella misma.

Correo: rosarama@hotmail.com