Señora Piedra: los derechos humanos exigen autoridad sin mancha

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No es, ni necedad, ni oposición, exigir que el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos tenga calidad moral, cuya autoridad haga exigible el respeto a los Derechos Humanos, sin obstáculos, ni manchas, ni piedras.

Después de tan discutible nombramiento, la calidad Moral de Rosario Piedra Ibarra está viciada de origen.

La Comisión de los Derechos Humanos, fue concebida como una Institución del Estado Mexicano, nunca como Institución del gobierno, pues en su creación no depende de ninguno de los órganos del gobierno que señala la Constitución, es por tanto independiente de los tres poderes que la conforman; del Poder Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial, puede y debe hacer recomendaciones sobre la materia a cada uno de ellos, además a todos los estados miembros de la federación y por tanto igualmente a todos los ordenes de gobierno, Federal, Estatal y municipal.

Se ha criticado que la CNDH no tiene dientes, es decir no es una autoridad sancionadora, pero eso se debe a que es una autoridad Moral, cuya calidad de sus recomendaciones no está a discusión.

En esos términos volveremos a insistir las veces que sea necesario, que no puede llegar a la Comisión la Señora Piedra sin el cobijo de una indiscutible autoridad moral y que demuestre en la práctica, en los hechos sus profundos conocimientos y su independencia del Poder Ejecutivo, no contar con esa autoridad pierde su sentido de existencia.

En la primera pregunta que contestó a la prensa, evidenció varias cosas, no saber de los asesinatos de los periodistas, aún teniendo la obligación de informarse, pero negarlos y adelantar un “no sabia que en el gobierno de López Obrador hubiera” primero la Señora Piedra no sabe –quizá porque es un tema que no le interesa– la cantidad de muertos en lo que va del sexenio, tampoco está dispuesta a cumplir con su tarea en caso de que la recomendación apunte al gobierno de la llamada 4T, lo que de plano ya implica una postura oficialista, en cuyo caso no fue nombrada para eso, sino por el contrario para defender si fuera el caso, a las personas incluso contra el presidente emanado del mismo Partido al que pertenece, como ha quedado asentado en sus declaraciones. Y donde por cierto una de las limitantes es no pertenecer a ninguna dirigencia de partido político, y ella perteneció al Consejo Político de Morena, con lo que rompe el principio de imparcialidad que debe tener la titular.

Hemos insistido y seguiremos insistiendo, que los Derechos Humanos no son solamente los desaparecidos, tampoco se limita a la defensa de los luchadores sociales de cualquier color o filiación política incluyendo los guerrilleros, hay que comprender la totalidad de Derechos Humanos para su defensa.

Finalmente doña Rosario, usted tiene la oportunidad de renunciar al cargo, con el argumento de opacidad y duda de su nombramiento y renunciar, ello le dará la autoridad y legitimidad que se requiere en cualquier cargo público y usted estaría en condiciones de, entonces sí, acreditar su autoridad moral por encima de cualquier cargo público, tan indiscutible que dudo mucho que cualquier miembro de MORENA se lo regatee. Inclusive le colocaría en un lugar privilegiado, al no aceptar un cargo por el sueldo sino por la trascendencia de las decisiones que deba o pueda tomar.

Haciendo un poco de futurismo, entonces si estaría en la ruta de buscar inclusive la presidencia de México, con la calidad moral a nivel nacional e internacional, con la que quedaría envestida, pero dudo que renuncie.

sadot16@hotmail.com

@Eduardo Sadot