OEA: hallazgos 
en Bolivia

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Avanzo ahora sobre el informe del equipo auditor de la OEA presentado el pasado 10 de noviembre sobre hallazgos producto de la revisión de la integridad electoral, autenticidad y confiabilidad de estos componentes del proceso electoral referido: 1) las actas de escrutinio y de los datos ingresados al sistema de transmisión de resultados electorales (TREP) y al sistema de cómputo oficial; 2) el plan de custodia integral del material electoral; 3) la infraestructura y funcionamiento de los sistemas informáticos utilizados para la transmisión de resultados preliminares y el cómputo oficial, así como 4) el flujo de la carga de datos de dichos resultados electorales preliminares y del propio cómputo oficial.

Sin ambages, el primero de cuatro hallazgos califica como “viciados” tanto el sistema del TREP como el de Cómputo Definitivo y para acreditar su dicho enlistó y explicó 12 irregularidades que llevaron a los auditores a concluir: “No es posible dar certeza de los resultados del TREP”.
Aquí van, traducidas del lenguaje de Tecnologías de la Información y Comunicación al español de uso común, algunas de esas irregularidades. Se encontró un servidor (denominado BO1) que no estaba previsto como parte de la infraestructura tecnológica del Sistema del TREP pero que fue utilizado aun sin el correspondiente agente de monitoreo. Según los informes de los expertos, ese equipo no se utilizó para su fin original, que era el tráfico de información correspondiente a las estaciones de trabajo del TREP.
La auditoría OEA detectó que, tras la interrupción de las 19:40 de aquel domingo 20 de octubre, el flujo de la información fue redirigido a otro servidor (denominado BO20) que no pertenecía a los previstos para el TREP en la nube, ni a los equipos físicos de la Dirección Nacional de Tecnología de la Información (DNTIC). Sumado a esto, no era controlado por la empresa auditora, ni funcionarios del Servicio de Registro Cívico ni técnicos de la DNTIC, sino por alguien externo. Ese segundo servidor no figura en los informes que entregó el tribunal, y todos los actores omitieron su existencia hasta ser detectado por los auditores de la OEA. Cuando fue entrevistado (tras el descubrimiento), el responsable técnico del DNTIC reconoció saber de la existencia de ese segundo servidor y alegó no ser quien dispuso ese cambio de flujo, aclarando también que no era él quien lo controlaba. Dijeron los auditores: “Resulta extraño que se redirija el flujo de datos a una red foránea, no prevista ni documentada. Esto resulta extremadamente grave y afecta a la transparencia del proceso.”
El informe entero está lleno de declaraciones como esta, que de resultar fundadas y motivadas lesionarían la autenticidad e integridad de los procedimientos fiscalizados y, por consecuencia, del proceso electoral entero, pero aún falta comentar los tres restantes hallazgos. Lo haré en entregas subsecuentes.