Mismas amenazas, distintos resultados

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En 2011, cuando el gobierno detectó aquella fallida operación Rápido y Furioso que la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) implementó, introduciendo miles de armas a México, con objeto de rastrear su destino final, puso de manifiesto una realidad que hoy se recrudece en ambos lados de la frontera.

Las amenazas de seguridad nacional e interior de ambos países son las mismas, con orígenes y consecuencias completamente distintas. Lo sucedido con la familia LeBarón no tiene forma de justificarse, es atroz y aberrante, pero de ahí a que el gobierno de Donald Trump lo politice, conlleva a generar un ambiente desigual, donde, se insiste, las amenazas son las mismas.

Se debe reconocer que el gobierno de México no ha llevado al terreno político este tema. ¿Sirve de algo? Sí.

Estados Unidos ha incrementado en los últimos 20 años a niveles alarmantes su consumo de drogas; este consumo es directamente proporcional a la producción, almacenamiento, envío y venta de todo tipo de drogas por parte de México.

Para los estadunidenses, el resultado ha sido un problema de salud pública descomunal, por supuesto, incrementos también descomunales en sus niveles de violencia y descontrol social. Para México, ha sido una guerra entre grupos delictivos con miles de muertos. La transformación de los grupos criminales ha generado una violencia como jamás se ha vivido, a tal grado que se ha creado una subcultura criminal con héroes de ficción y aspiración a criminales que no tienen ningún interés por la gente.

Para México, la realidad es por mucho peor que para los estadunidenses; el flujo de armas no se detiene, como tampoco a partir de los hechos en Sonora la afrenta de que solamente con el ejército estadunidense se puede enfrentar al ejército del crimen.

Los asesores civiles de Trump no hablaron con los asesores militares antes de lanzar la amenaza. Las fuerzas armadas mexicanas gozan además de la absoluta confianza de los mexicanos, de un prestigio internacional, que por supuesto abarca a las fuerzas armadas estadunidenses.

La influencia es tal que el general secretario Cresencio Sandoval regresa hoy de República Dominicana, donde se realizó la XXXIII Conferencia de Comandantes de Ejércitos Americanos. Esta conferencia es una organización militar conformada por comandantes de los ejércitos del Continente Americano, donde se debe recordar que México ya tuvo la presidencia.

México y Estados Unidos deben trabajar en conjunto y a la vez cada quien hacer la parte que su responsabilidad interna les obliga.

Lo que es un hecho, es que para enfrentar las amenazas de los grupos criminales existen los soldados de tierra, mar y aire; también está la Guardia Nacional, pero se debe insistir en que alcaldes y gobernadores combatan, además de la inseguridad, la corrupción y colusión que muchos de sus gobiernos tienen con la delincuencia.

Alcaldes y gobernadores deben garantizar el bienestar de sus gobernados. Deben fortalecer y profesionalizar a sus policías y, por supuesto, limpiarlas de lo que, demostrado está, no sirve.

Las fuerzas armadas siempre estarán presentes. No se necesitan ejércitos de ningún lado para enfrentar nuestros problemas.

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@elibarrola