Seguridad y PIB, annus horribilis

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México vivió tres semanas calientes del lunes 14 de octubre al martes 5 de noviembre en sus dos principales variables: la seguridad y la economía. Una serie de ataques del crimen organizado cimbraron a la sociedad y el PIB de 2019 ya va en 0.1% con indicios de estancamiento que podría ser recesión.

Y ante la acumulación de evidencias en ambos rubros que indican la agudización de las contradicciones e insuficiencias, la respuesta gubernamental ha sido de reafirmar el camino seguido en los primeros once meses de gobierno formal.

Pero terminar el primer año con mayor violencia delictiva y menor crecimiento económico no serán buenas cuentas las que entregue el gobierno de López Obrador. Lo más interesante del asunto radica en el hecho de que en ambas variables el gobierno tiene todavía un gran margen de maniobra para dar golpes de timón; sin embargo, a pesar de los impactantes ataques de las organizaciones criminales y el desplome de la economía, no hay indicios de que se quiera corregir el camino.

Todo nuevo gobierno tiene un margen de expectativas al comenzar el sexenio; y López Obrador lo tenía en función de su mayoría absoluta en la votación presidencial y legislativa. No obstante, la unidireccionalidad de las estrategias de seguridad y económica han afectado ya la aprobación presidencial como mensaje de la sociedad.

El corte de caja del primer año de gobierno se está dando antes de terminar el año por razones de expectativas. El efecto nocivo en la sociedad del asesinato masivo de miembros de la familia LeBarón sacudió a los mexicanos y los llevó a reclamar una estrategia de seguridad más activa contra las organizaciones criminales. La crisis de seguridad en Culiacán y Bavispe reprobó los alcances de la estrategia pasiva de seguridad, pero el secretario Alfonso Durazo Montaño no anunció ningún giro estratégico. No hubo correlación entre Culiacán y Bavispe, pero los mensajes fueron sucesivos: el crimen organizado escala la violencia en función de sus intereses y no teme la estrategia de pacificación.

En economía las cosas se presentan igual. Desde mediados del año se fueron encendiendo las luces de alarma sobre la desaceleración económicas y el incumplimiento de la meta de 2% de PIB para 2019, pero las autoridades hacendarias nada hicieron para reactivar la producción. La semana pasada la meta del PIB para 2019 se fijó por analistas bancarios en 0.1%, pero no hubo ninguna reacción hacendaria ni presidencial. Por lo tanto, el PIB seguirá en caída y la cifra de este año podría terminar en cifra anualizada en -0.2% a -0.5%. Sería, formal, la recesión.

Y lo peor en economía es que el presupuesto federal y los Criterios Generales de Política Económica para 2020 no asumen ningún compromiso para hacer rebotar la economía, dejando que la inercia pueda dejar el PIB anual del próximo año en una tasa abajo del 1.0%

Por tanto, el cierre de 2019 en las dos principales variables del gobierno lopezobradorista anuncian malas noticias para 2020: la continuidad de la escalada de violencia criminal y la extensión otro año del estancamiento económico y productivo. En ambos casos, el mensaje original lopezobradorista era lo contrario: disminución de la violencia criminal y los delitos y un PIB promedio anual de 2% para 2019 y 20209, con miras a subirlo a 4% en 2021 y 2022.

Pero no se pudo.

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