¿Qué pasa en Chile?

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Ahora están en entredicho los grandes logros de Chile en más de cuatro décadas de hacer bien las cosas en materia económica, lo que le permitió crecer más rápido que nadie en el continente, abatir la pobreza -de más de 40% a menos del 10% de la población- y mejorar la distribución del ingreso y la riqueza.

Con el pretexto de protestar un aumento en la tarifa del metro de 3.75% -el primero en 12 años- se intenta derruir a ese país modelo. ¿De dónde salieron los “intelectuales” que se solidarizan con los manifestantes “que defienden sus derechos,” cuando en realidad son vándalos que incendian y destrozan?

No hay que ir muy lejos para hallar la clave: el Foro de Sao Paulo, que decanta a las fuerzas comunistas de la región, reunido en Caracas en julio, recomendó:

“…ante el próximo desarrollo de la cumbre APEC y la reunión de la COP25 en Chile…, respaldamos los esfuerzos de organizaciones políticas y sociales chilenas, la “Cumbre de los Pueblos,” para empujar modelos de desarrollo sustentables, soberanos y de superación del neoliberalismo.”

Además, está la amenaza explícita de Venezuela de vengarse de los países miembros del Grupo de Lima, que expulsaron al dictador Nicolás Maduro de la OEA e invocaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para imponer sanciones a Venezuela “por sus intentos por desestabilizar la región.”

México, que fue signatario fundador del Grupo de Lima, se dio de baja desde el arribo al poder del actual gobierno, y se alineó mansamente junto a Bolivia, Nicaragua y pronto también Argentina, con el nefasto bando de Venezuela y Cuba, activos promotores del terror y la desestabilización en el área.

Ante las manifestaciones en países cercanos, el exmilitar golpista y hoy presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, afirmó que: “hoy día, que anda convulsionado todo este sector de América, está soplando una brisa bolivariana (sic).”

Estas palabras las rechazó en el secretario de la OEA, Luis Almagro, de impecable trayectoria de izquierda, que las achaca a fuerzas “desestabilizadoras” que “tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana” para “financiar, apoyar y promover conflicto político y social” en la región.

El amplio programa chileno de enmiendas económicas compendiado en El Ladrillo[1], hoy atacado por quienes lo desconocen, constituye un proyecto de agenda reformista, partiendo de un certero diagnóstico de qué causó el prolongado atasco económico, que tuvo sus orígenes en la Gran Depresión.

Chile retomó la democracia, y seis gobiernos de todos los tonos políticos tuvieron la enorme virtud de no cambiar en lo fundamental el exitoso modelo económico. La única excepción fue Bachelet 2 (2013-18) quien lo dañó en forma importante, pero no logró acabarlo. Hoy, todo está en el aire…

¡Y los vándalos ganaron, se cancelaron las reuniones de la APEC y la COP25!

[1] El Ladrillo está disponible en el sitio del Centro de Estudio Públicos de Chile:

http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/cat_794_pag_1.html